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domingo, 5 de junio de 2016

Nuevo blog

Salar de Uyuni, Bolivia

Hola a todos, os vengo a presentar un nuevo proyecto. En el año 2014 comencé este blog con mucha ilusión, sin tener mucha idea de cómo llevarlo o si le resultaría de interés a alguien más que mi madre. 

En las últimas semanas he estado trabajando en una página un poquito más profesional. Os invito a que me sigáis leyendo en este nuevo blog llamado Sen Enderezo; aunque se le haya dado una capa de pintura, la esencia sigue siendo la misma que la de Una gallega al otro lado del charco.

Muchas gracias a todos los que se toman el tiempo de entrar y leer mis entradas. ¡Qué continúen los viajes!

sábado, 7 de noviembre de 2015

6 trucos para ahorrar antes de irte de viaje

Uno de los factores más importantes a la hora de viajar es el maldito dinero. Hoy estoy en Galicia, en mi pueblo natal y no veo la hora de volver a poner una mochila sobre mi espalda. En Chile había un dicho: ´´Pueblos pequeños, infiernos grandes´´, me parece muy adecuado. No me gusta vivir en un lugar en el que todos se conocen, está clara tu procedencia y cada día es una fotocopia del anterior. Por ello en esta ocasión hablaré sobre los truquillos que intento seguir para llenar mi hucha. Yo entiendo que viajar es una inversión, la única cosa en la que gastas dinero y serás rico. 

1. Carné joven


Carné xove


En Galicia se le conoce como carné xove y se solicita en cualquier ayuntamiento u oficina destinada a la juventud. No cuesta casi nada, creo recordar que un par de euros (Un precio simbólico) y tiene una validez bastante larga. Tendrás descuentos en los trenes de Renfe, en las entradas del cine, en algunas librerías... Maravilloso y lo puede obtener cualquier joven entre 12 y 30 años.

TIP: Si te caduca puedes utilizar un truco digno de ser denominado ´´la picaresca española´´. Solo necesitas alcohol y un algodón, borras tus datos que normalmente lo escriben con un rotulador y cambias la fecha de vencimiento.  No es honrado del todo, pero te salvan de un apuro.

Ejemplo: Un pasaje de autobús Santiago de Compostela - Ourense cuesta 11,50 euros, con el carné xove son 6,30 euros. Cambia el cuento ¿No?

 - Más carnés:

1- Universidad



2- Alberguista




2. Hazlo tú mismo

Internet es una mina y el mejor amigo que puedas tener. En Europa solemos comprar un montón de cosas inútiles, yo la primera así que deberíamos reflexionar más antes de abrir la cartera.

-  Lo primero que se me ocurrió hacer por mis propios medios y convertirlo en una afición fue: diseñar mi ropa. De adolescente gastaba muchísimo dinero en marcas o cosas que hoy me parecen espantosas y una aberración.  Todos tenemos el armario de una abuela o un mercadillo cerca de casa, esas prendas solo necesitan estilo y estar personificadas. Youtube te enseñará a hacer patrones, cortar y confeccionar. Solo necesitas ganas e invertir en una máquina de coser (La mía fue mi regalo de cumpleaños de los 19).

- Cocinar. Los estudiantes tenemos que hacer miles de experimentos para llegar a final de mes y acabarás harto de comer fideos. Algo muy bueno es tener amigos extranjeros que preparen platos de sus países, puede hacerse un intercambio culinario y montar un plan para una noche de viernes. Otra sugerencia es hacer un pacto con tus compañeros de piso y acceder a fregar todo si alguien cocina. Y en tercer lugar, no olvidemos que en youtube hay vídeos para nivel principiante-lerdo. 

     - Couchsurfing te ayuda a compartir con extranjeros, puedes alojar a alguien a cambio de que cocine algo de su país. Ofreces un menú a los extranjeros que estén visitando tu ciudad. Pasas tiempo con gente nueva, disfrutas cocinando e intercambiáis recetas.




-  Organizar viajes. Jamás utilices agencias de viajes, recurre a internet y consulta blogs de otros viajeros. Debes familiarizarte con buscadores de vuelos como: Kayak o Google Flights.




-   Peluquería. Desde hace años me corto yo el pelo e incluso lo tiño, era algo en lo que gastaba bastante dinero y en youtube aprendí a hacerlo yo misma. Mi hermano mayor por ejemplo se compró una maquinilla y le costó lo mismo que ir a la peluquería dos veces. Haz números.




3. Segunda mano

Estamos obsesionados en comprar cosas de primerísima mano, dando por hecho que lo ya ha sido usado está roto o en mal estado. Es una auténtica estupidez, hay de todo. Con internet es muy sencillo encontrar lo que buscas y a precios razonables, en España una página que se utiliza mucho es milanuncios

Pero debe ser recíproco, es decir, vende todo lo que no utilices y esté decente. Por ejemplo yo en Chile vendí parte de mi ropa y traje libros a España. ¿Quién rayos quiere unas sudaderas en vez de cultura?

Ahora también se han puesto de moda tiendas de segunda mano, busca en tu ciudad la más cercana y vete a echar un ojo. Tal vez encuentres cosas interesantes.

El caso más extremo y gracioso es recurrir a los contenedores. Muchísima gente tira a la basura cosas que sirven perfectamente o son feas, pero que se podría cambiar perfectamente el estilo con algo de pintura. Recuerdo que mi hermano en su segundo año de universidad consiguió una televisión enorme en un contenedor cerca de Nuevos Ministerios (Madrid), caminaba con unos amigos y la vieron. Decidieron llevarla y probar si funcionaba, en el peor de los casos la romperían y usarían los circuitos (Físicos...). Les dio la risa cuando vieron que funcionaba perfectamente, seguramente se habían comprado una de plasma y habían tirado a la basura el televisor antiguo. En mi primer año de universidad, también en Madrid, conseguí un par de mesillas de un contenedor cercano a mi piso de Príncipe Pío. Otra vez discutí con un señor, estaba tirando libros y le pedí la caja. Me habló fatal y me dijo que si los quería tendría que meterme dentro del contenedor, eso hice y rescaté a Buero Vallejo y compañía. Y mi último descubrimiento fueron tres sillas, feas pero en perfecto estado en Ourense (Galicia) que fueron directas para el piso de estudiantes de una amiga. Con un poco de pintura han quedado como nuevas.

Ourense (Galicia)


4. Supermercados

Gran parte de nuestro presupuesto al mes se va en la comida, ya he comentado la alternativa que hay a los restaurantes, pero me gustaría remarcar que debemos fijarnos en los precios de cada supermercado. Por ejemplo en Chile yo compraba en mercados populares y en mayoristas, el supermercado era carísimo y prefería ayudar a locales y no multinacionales.

Presta atención a todas las promociones y saca las tarjetas de los supermercados, siempre hacen descuentos.

5. Buscar piso

Cada año debo buscar un departamento para compartir con otros estudiantes. Nunca utilizo agencias inmobiliarias, utiliza:

Milanuncios

Pisocompartido


6. Hobbies baratos o gratis

-    Sesión de cine. 

   - Utiliza el carné joven o decide ir al cine el día del espectador, además de sacar una tarjeta de cinesa o lo que sea para obtener descuentos.

  - Nefflix. Puedes tener varios perfiles y puedes pagarlo con algunos amigos. Cunde mucho, la calidad es buena y todo está en versión original con subtítulos.

     - El primo hermano de Nefflix en versión ´´picaresca española´´: pordede . No tengo ni idea de dónde está el servidor, pero es gratis y hay miles de series y películas disponibles.

-    Deporte.

         - Pasa de gimnasio y mira vídeos en youtube u opta por salir a correr con un par de amigos.




-    Senderismo

      - Hay muchos grupos de Facebook y demás. Puedes aprovechar para conocer a gente nueva, sacar fotos por ahí y hacer ejercicio.

- Hay muchas páginas en internet en las que se proponen actividades gratis o muy baratas para hacer en tu ciudad, por ejemplo en Madrid hay: enlace



Os habéis dado cuenta de que en el fondo lo que he dicho son seis pequeños detalles que te harán ahorrar bastante dinero ¿Verdad?, entonces... ¿Por qué no pruebas a aplicarlo? Yo seguiré en esta línea y espero hacer algún viaje en febrero, me imagino que dentro de Europa a no ser que de pronto haya una oferta BBB para poner mis pies en otro continente. Si a alguien se le ocurren más truquillos, soy toda oídos.

sábado, 24 de octubre de 2015

Nuestro primer viaje mochilero...


Siguiendo con la cadena de contar nuestro primer viaje como mochileros, he hecho algunas preguntas y mediante mis redes sociales me han llegados muchas anécdotas. Algunas me hicieron reír mucho y otras me han servido como inspiración. Si alguien más se anima con esta iniciativa, que me envíe su primera experiencia como mochilero al siguiente correo electrónico: laura.oliveira.sanchez@gmail.com

Yo ya conté mi primera vez: enlace. Mi objetivo es demostrar que mi  caso no ha sido único, muchas personas hacen lo mismo y a todos nos costó dar ese primer paso. En especial se lo dediqué a las chicas que comienzan a viajar solas, no hay peligros ahí fuera así que aprovecha para conocer. Desde luego que yo soy simplemente un Chihuhua, siempre leo otros blogs y foros de auténticos San Bernardos; viajeros mucho más experimentados y con anécdotas extremas que me dan envidia. Pero seguiré con mi evolución.

Una de las primeras personas que respondió mi mensaje fue Flavia, una chica de Burgos cuya pasión es viajar. También escribe un blog, el cual no me canso de leer y he aprendido muchas cosas. Yo la catalogo dentro del grupo: San Bernardo. Ha viajado por muchos países de diferentes continentes, yo de mayor quiero ser como ella. Os dejo el enlace de su blog para que lo disfrutéis: Flavia around the world

Marruecos, 2009

Indonesia, 2015


1. ¿ A dónde fuiste en tu primer viaje como mochilero?
Siempre he viajado, aunque no siempre ha sido mi pasión. Mi primer viaje de "mochilera" creo que fue en 2009 a Marruecos con mi hermana Celia, con la que me iría hasta el fin del mundo. Por aquel entonces contaba con 23 años (¡cómo pasa el tiempo!) He de decir que tampoco fue de mochilera 100%, ya que viajamos en coche desde el norte de España, para poder visitar el país más a nuestro aire, sin horarios, sin plan y sin mapa. 


2. ¿Cuándo fue y qué años tenías?
Fue en septiembre-octubre de 2009, y si las matemáticas no me fallan, tenía 23 años.


3. ¿Fuiste solo o acompañado?
Viajé con una de las personas que viajaría a cualquier parte del mundo, .con mi hermana Celia.


4. ¿Qué te dijo la gente cuando te lanzaste a la aventura?
Cuando fui a Marruecos, lo que más me dijeron fue:
"¿Marruecos? ¿Eso no es peligroso?"
"Cuidado no te cambien por camellos"
"Tú vas a fumar" 
"Cuidado, que sois dos mujeres solas conduciendo por Marruecos"

5. ¿Qué aprendiste viajando como mochilero?
Creo que siempre que viajes se aprende algo, pero viajando de mochilero puede que aprendas más de la gente del lugar y de la cultura. De ahí que en casi todos mis viajes de mochilera he aprendido que la gente es más amable de lo que pensamos, que no tenemos que hacer caso de lo que vemos en la televisión sobre otros países y que si no viajas te estas perdiendo uno de los grande placeres de la vida. Además siempre aprendo algo de historia y geografía, que no viene mal :) 

6. ¿Alguna anécdota graciosa de ese primer viaje?

De Marruecos tengo varias anécdotas. Una de ellas relacionada con el coche. Como no teníamos ni gps ni nada, nos guiábamos muchas veces por la intuición y nos funcionaba muy bien, sobre todo en las carreteras. Pero aún así nos pedíamos de vez en cuando y nos tocaba preguntar. Estando en Fez, preguntamos a un policía local que estaba regulando el tráfico en una gran avenida. Nos indicó perfectamente y además paró el tráfico de toda la avenida para que diéramos la vuelta sin problemas en un sitio que no estaba permitido. También nos pusieron una multa y nos la quitaron (por falta de pruebas jiji). 

Tengo otra también en Fez. Estábamos yendo con otros chicos canarios y un local a ver los curtidores. De repente el chico marroquí que nos acompañaba salió disparado y le perdimos de vista. Nos acababa de decir que en esa zona tuviéramos cuidado porque robaban mucho. Y ahí nos dejó. No sabíamos ni donde estábamos ni adonde íbamos (con lo laberíntica que es la medina de esta ciudad). Mientras pensábamos qué dirección tomar, volvimos a ver al chico, esposado y agarrado por dos policías. Nos pidió perdón. 

7. ¿A qué otros lugares has viajado como mochilero?
Desde entonces, a parte de Europa,he viajado a Kenia (2011), Camboya (2012, mi primer viaje sola), Perú (2013), Myanmar (2014, sola de nuevo) e Indonesia (2015)



8. ¿Cuál será tu próximo destino?
Me encantaría volver a África, me llama mucho Etiopía, pero tengo otros cuatro o cinco destinos rondándome la cabeza. De momento, en diciembre me voy uno fin de semana a Milán y en Navidad, volveré a España, ya que ahora mismo vivo en Stuttgart.

Otro peso pesado es Iván, quien respondió a mi mensaje en un grupo de Facebook de mochileros y no dudó en mandarme su historia a mi email. Definitivamente dentro de unos años espero tener tantas experiencias como él y que la lista de países visitados sea tan larga. Corto y pego la pequeña entrevista que le hice:

Tailandia



Islandia



1. ¿ A dónde fuiste en tu primer viaje como mochilero?

Como mochilero yo siempre he considerado que el primer viaje fue Perú, hubo otros viajes antes, pero no tenía todavía el rol de mochilero.

2. ¿Cuándo fue y qué años tenías?


2005, tenía 25 años.

3. ¿Fuiste solo o acompañado?


Con Nuria, mi pareja, siempre viajamos juntos.

4. ¿Qué te dijo la gente cuando te lanzaste a la aventura?


Desde "estáis locos" hasta "qué envidia". Hubo todo tipo de opiniones.

5. ¿Qué aprendiste viajando como mochilero?


Nos dimos cuenta que era la filosofía de viaje que mejor encajaba con nuestra visión del mundo; era una manera de estar en contacto con la población local y vivir como ellos viven, lo cual nos permitía entender mejor sus problemas, sus ilusiones y sus expectativas.

6. ¿Alguna anécdota graciosa de ese primer viaje?

Claro, aunque en aquél momento no nos hizo ninguna gracia. Por un tema estrictamente económico decidimos regresar de Cuzco a Lima para tomar el vuelo de regreso en autobús. Es un autobús que tarda 24 horas en realizar el recorrido. Al anochecer, los conductores empezaron a comentar algo de un "huayco" con tono de preocupación y resignación. No sabíamos que era un "huayco", pero como vimos no se preocupaba ningún otro pasajero (todos peruanos), decidimos relajarnos y dormir un rato. 

Todavía era de noche cuando el ruido de voces y personas moviéndose nos despertó. El autobús estaba parado en mitad de la carretera y había muchos vehículos parados delante y detrás del nuestro. No acertamos a entender qué pasaba. "Un huayco, hay un huayco". "¿Qué? ¿Pero qué es eso de un huayco?". Nos lo explicó un chico de Lima: un desprendimiento de roca. "¿Y por un desprendimiento de roca tanto revuelo? ¡Que quiten las rocas y adelante!". No entendimos lo que era un huayco hasta que amaneció y pudimos ver cómo la montaña se había caído literalmente sobre la carretera. Trataron de traer una máquina del pueblo vecino y resultó que el maquinista había estado de fiesta la noche anterior y ahora estaba borracho. A la desesperada, pues ya veíamos que no íbamos a llegar a nuestro vuelo, tratamos de organizar a la gente de los autobuses para intercambiarlos a un lado y a otro del huayco, pero nos explicaron que no tenían gasolina suficiente los de nuestro lado. Cuando ya nos veíamos atrapados allí surgió la fortaleza del pueblo peruano: con unos troncos a modo de palanca movieron piedras del tamaño de un coche hasta que el camino quedó despejado. El autobús llegó a la noche siguiente a Lima y nosotros terminamos durmiendo en una cama de agua en la casa de un amigo que hicimos en el autobús y pudimos tomar a la mañana siguiente nuestro vuelo.

7. ¿A qué otros lugares has viajado como mochilero?


Bufff... la lista ya supera los 40 países: Senegal, Kenia, Uganda, prácticamente todo el magreb, Argentina, Brasil, Panamá, Cuba, casi toda Europa y muchos países del sudeste asiático.

8. ¿Cuál será tu próximo destino?

Vamos a realizar un roadtrip desde Alicante hasta el sudeste asiático durante 7 meses. Cruzaremos Europa, Turquía y nos adentraremos en las ex-repúblicas soviéticas (Georgia, Azerbaiyan, Turkemeinstan), además de Iran; luego recorreremos las provincias occidentales de China y cruzaremos Birmania. Si nos queda tiempo pasaremos por Tailandia, Malasia y terminaremos la aventura en la isla Indonesa de Sumatra.

Y sigamos con más historias... Gastón Nicolás me habló por un grupo de Facebook: Mochileros en Chile. Este argentino me contó su primer y único viaje como mochilero, pero obvio que quiere repetir. Me gustó su experiencia porque teníamos la misma edad en nuestro primer viaje como mochileros y en abril estuve en Bariloche.

Bariloche, Argentina

Bariloche, Argentina

1. ¿ A dónde fuiste en tu primer viaje como mochilero?

Bariloche (Río Negro, Argentina).

2. ¿Cuándo fue y qué años tenías?

Enero del 2015, 20 años.

3.  ¿Fuiste solo o acompañado?

Con mi actual novia.

4. ¿Qué te dijo la gente cuando contaste tus planes?

Todos preferían viajar cómodamente, un trayecto directo y sin utilizar carpa o hacer dedo.

5. ¿Qué aprendiste viajando como mochilero?

Aprendí que se puede viajar con poca plata y a lugares más lejanos. Además de que la gente siempre está dispuesta a ayudar, aunque solo sea con una simple botella de agua.

6. ¿Cuál será tu próximo destino?

Si es que llego algún día, me gustaría conocer: Bolivia, Perú, Ecuador, Brasil...

La siguiente historia fue cortesía de Sebastián Alexis, un chileno de Casablanca (Región V). El año pasado viajó al sur de Chile con su novia, o como se dice en el que fue mi hogar por un año: polola. 

Sur de Chile


1. ¿A dónde fuiste en tu primer viaje como mochilero?

Fui desde Santiago de Chile a Villarrica, Licanrray, Pucón, Ojos de Caburga, Panguipulli, Valdivia, Niebla, Corral, Colmillos de Chaiguin, Frutillar, Puerto Varas, Puerto Montt, Chiloé, Castro, Ancud...

2. ¿Cuándo fue y cuántos años tenías?

El año pasado, 2014.

3. ¿Fuiste solo o acompañado?

Viajé con mi polola.

4.  ¿Qué aprendiste viajando como mochilero?

Fue una gran experiencia y la gente era muy cariñosa y entregaban todo su amor de chilote y sureños.

5. ¿Cuál será tu próximo destino?

Torres del Paine.

Y finalmente me gustaría compartir las palabras de una chica francesa que tuve la fortuna de conocer en Chile. Las dos estábamos estudiando allí por un año y ambas nos fuimos de viaje en diciembre del 2014. No recorrimos Latinoamérica juntas, pero nuestras experiencias y las lecciones que nos dio ese continente fueron similares. Casi me emocionas  Ludivine y me alegro mucho de que en febrero vuelvas a Chile, espero hacer lo mismo pronto.

Atacama, Chile


Corto y pego el mensaje que me mandó por Facebook.

Hola Laura ! Qué tal ? Te cuento mi primer y único viaje mochilero (por ahora :p)Fue con amigos que conocí en Chile, un viaje de dos meses cruzando por Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Perú Allí conocí gente increíble, lugares mágicos y sobre todo me conocí a mí misma. Antes no tenía mucha autoestima, y me ayudó muchísimo a crecer como persona y a amarme tal como soy. Para mí la vida es aprender de sus errores y siempre mejorarse (de hecho lo tengo tatuado). La gente viaja para ver cosas, pero al final de todo lo mejor de un viaje es poder madurar, y creo que vale para gente de 40, 50, o 80 años igual. Todos dicen lo mismo, pero no tengo otro imagen del viaje. Quizás descubriré más en mi próximo viaje.

Viajar es lo único que te deja sin dinero pero que te hace rico. No encuentro nada que se parezca a estar sentada en la plaza de alguna ciudad o pueblo de otro país, rodeada de gente que habla un idioma que desconoces y cuyas costumbres te chocan. Saborear nuevos platos, sorprenderte de la familiaridad con la que te tratan, hacer nuevos amigos... para mí eso es viajar. No es necesario llevar una visa, una ruta predeterminada o acompañantes. Con las ganas es suficiente y cada viaje es único. No te conformes con escuchar las anécdotas de otros, da el primer paso. Cuento los días que faltan para volver a poner una mochila sobre mi espalda.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Mi primera vez...

Sé que algunos abrieron este enlace teniendo la esperanza de que hablase de mi primera vez, mal pensados, no tengo la intención de escribir acerca de ese catastrófico momento de mi vida. Pero que no te mientan y no lo niegues, a todos nos fue horrible. Bueno, pues esta entrada va de la primera vez que nos pusimos una mochila a la espalda. Esa primera experiencia como mochilero y como estaba harta de hablar de mí, de mí, de mí y de mí; he hecho algunas pequeñas entrevistas a gente con la misma pasión.

Este sábado publicaré todas las historias que me han enviado a mis redes sociales o utilizando mi blog, todavía estáis a tiempo. Se supone que las preguntas son:


1. ¿ A dónde fuiste en tu primer viaje como mochilero?

2. ¿Cuándo fue y qué años tenías?
3. ¿Fuiste solo o acompañado?
4. ¿Qué te dijo la gente cuando te lanzaste a la aventura?
5. ¿Qué aprendiste viajando como mochilero?


6. ¿Recuerdas alguna anécdota graciosa?

7. ¿A qué otros lugares has viajado como mochilero?
8. ¿Cuál será tu próximo destino?


Y un par de fotitos. Enviarlo a: laura.oliveira.sanchez@gmail.com

El objetivo es meter a más gente en el vicio de viajar sin rumbo y con una mochila.


Por supuesto, haciendo honor al egocentrismo, comenzaré yo misma:

  • ¿A dónde fuiste en tu primer viaje como mochilera?

No sé exactamente si definirlo como mochilera, pero si tengo en cuenta que me fui sola y sin saber qué me deparaba mi destino, entonces: Londres. Me habían concedido una beca para estudiar inglés en una academia y pasé allí parte del verano. Era muy joven y en aquel momento me pareció toda una aventura, pasé de utilizar una agencia o juntarme con españoles. Compartía habitación con una chica de la India, nos hicimos muy amigas, y después con una de Mali. Por supuesto, el motivo de ese viaje era académico pero aproveché para conocer un trocito de Reino Unido.

Julio 2011. 16 años, Londres.


Mi segundo viaje como mochilera, más cercana a la definición como tal.  Podría ser la vez en la que me fui a Mallorca con una mochila media vacía. Estaba en primero de carrera en Madrid y mi novio de aquel entonces se había graduado (Me quitaba 5 años), entonces pensé en un buen regalo. Le escribí una nota: ´´Yo no regalo cosas materiales, regalo historias´´. En el mismo sobre había dos boletos de avión de Ryanair cuyo destino era Mallorca. Estaban de oferta, pero ninguno teníamos dinero. Vimos la ciudad, compartimos en pareja, dormimos en un cajero automático con una batamanta, comimos dos kilos de naranjas, solo teníamos una muda... Al día siguiente nos fuimos al norte de la isla, Alcudia, que es básicamente un trozo de Alemania en Mallorca. Ese día hicimos un despliegue de medios y pagamos una habitación, creo que fueron 20 euros en total. Tan sólo fue un fin de semana, pero fue una pequeña experiencia mochilera porque el dinero no fue un impedimento para crear un gran recuerdo.

Con el mismo chico me fui en el verano del 2013 a hacer el Camino de Santiago desde Irún (País Vasco). Llevaba un par de mudas de ropa, mucha energía e ilusión. Ninguno había hecho antes esa ruta, suponía poco dinero y sería una bonita experiencia. Merece mucho la pena, los albergues eran gratuitos en aquel momento y el ejercicio siempre viene bien.

El primer viaje de mi mochila de Decathlon

Bilbao


Pero sin ninguna duda, el destino de mi primer viaje como mochilera fue Latinoamérica.  Estaba indecisa y no tenía idea de por dónde empezar. No conocía el continente y toda mi familia y amigos dijeron que estaba loca, que debía ir acompañada o que era muy joven. Estoy orgullosa de haber ignorado todos esos malos consejos, porque fue genial. Acababa de quedar soltera, creo que no tengo demasiada suerte con los hombres, necesitaba tiempo para pensar y motivación. Estaba en Chile, tenía 20 años, ganas de hacer cosas y no me daba miedo la soledad. Me lancé a la aventura y compré un pasaje para ir a Mendoza (Argentina), sin saber qué día volvería o qué ruta seguir, tan solo quería ir a donde me llevasen mis pies. Visité Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, Perú y Chile.

Salar de Uyuni


  • ¿Cuántos años tenías en tu primer viaje como mochilero?

Si considero que ir a Londres fue un viaje de mochilera, pues tenía 16 años, allí cumplí los 17 y mi madre me regaló la entrada de un concierto de Judas Priest y Slash. (Julio del 2011).

Mi viaje a Mallorca lo hice cuando tenía 18 años (Febrero del 2012).

Mis 18 años. Primer año de carrera, la sociología ha acabado conmigo. Qué cara de pendeja tenía!

Mi primer Camino de Santiago desde Irún fue a los 19 años (Julio del 2013).

Mi gran viaje sola por Latinoamérica fue a los 20 años (Diciembre del 2014 - Marzo 2015).

  • ¿Fuiste solo o acompañado?

A Londres fui sola, el año anterior había estado ahí gracias a una excursión del colegio. Estaba muerta de miedo, no controlaba el idioma, estaba harta de hablar siempre con la misma gente de mi instituto, no conocía casi la ciudad...  Fue una buena decisión, cambié mucho en poco tiempo y comencé a darme cuenta de lo mucho que me falta por conocer. El mundo es muy grande y me faltará tiempo para patearlo.

A Mallorca e Irún fui con el novio que tenía.

Y a Latinoamérica fui sola, pero jamás me sentí sola. Encontré a gente maravillosa por el camino, tengo grandes anécdotas, varias lecciones aprendidas y era algo que en ese momento necesitaba. Creo que todos deberíamos pasar varios meses viajando, solos y disfrutar del lugar alguna vez en la vida.

  • ¿Qué te dijeron la primera vez que te fuiste de viaje como mochilero?
Mi familia cuando me fui a Londres a estudiar inglés me animó, sabían que sería una gran experiencia aunque obvio estaban preocupados. Necesité que mi madre me firmase unos permisos por ser menor de edad, pero me apoyó en todo.

Cuando decidí conocer Latinoamérica me llamaron loca. Porque ya no estaba en Europa, era mucho más tiempo y no tenía una ruta planificada. Mi familia y amigos temían que me pasase algo malo, pero respetaron mi decisión y me animaron a seguir adelante. Todavía no se creen que haya estado en todos esos lugares, la verdad es que a veces a mí me cuesta pensarlo y darme cuenta de que fue real. De lo único que me arrepiento es de no haberme organizado mejor para terminar mi viaje en Ecuador y no Perú, pero para una novata no está nada mal.

  • ¿Qué aprendiste viajando como mochilero?
En primer lugar lamenté todos los kilos que llevaba en mi mochila, la verdad es que llevaba muchas cosas inútiles y que no me hicieron más feliz. Jamás había reflexionado acerca de los muchos trastos que tenemos en nuestra casa, solo necesitaba un par de mudas, una campera y unas botas de senderismo. Todo lo demás está sobrevalorado.

También aprendí a disfrutar la soledad y pasarlo tan bien como estando acompañado. Viajar sola me permitió relacionarme con otras personas, los propios del lugar y no turistas, aprendí tantas cosas que no sé ni por dónde empezar. Me asombra pensar todo lo que hice en esos tres meses pateando Latinoamérica.

Otra cosa que me llamó mucho la atención es el cariño y cercanía con la que te trata la gente de esa parte del mundo. Pasé mis primeras navidades sola, con una familia de argentinos que sentí como propia. Hice couchsurfing, forjé amistades que continúan en la distancia y me mostraron lugares realmente hermosos. Echo de menos esa facilidad de trato, en el fondo soy tímida y agradecía esa honestidad y hospitalidad. La gente de allí puede que tenga menos que en Europa, pero hay cosas más importante que lo material.


  • ¿Recuerdas alguna anécdota graciosa?
De mi viaje por Latinoamérica recuerdo muchas, algunas incluso las típicas que no le contarías a tu madre a la hora de la sobremesa. Me viene a la cabeza la vez que tuve que regresar a Asunción desde Corrientes en menos de 24 horas porque se me había olvidado el cargador de la cámara en la casa de un couchsurfing. En la aduana pensaron que estaba pasando droga y me hicieron muchas preguntas. Luis, mi couchsurfing, y yo no parábamos de reírnos después.

Otra fue en la aduana de Bolivia a Perú, cuando un americano tuvo que sobornar al guardia para que me dejase tranquila. Por supuesto ahora me hace gracia, en ese momento pensé que me moría.

En San Luis, en Merlo, estaba con un amigo en la sierra. Yo creía que íbamos a acampar y que no supondría tanto esfuerzo llegar a una cascada de la que me había hablado. Terminó llevando él mi mochila después de caerme en medio de unas zarzas. Lo peor es que Yasín, mi amigo argentino, no podía bajar a donde estaba yo y sacarme del medio de las zarzas porque le daba la risa. Sí, perdí el equilibrio por culpa de la mochila y me caí dos metros por un barranco. Benditas zarzas. La gente pensaría que me pegaron unos choros argentinos.

  • ¿A qué otros lugares has viajado como mochilera?

Después de mi viaje por Latinoamérica regresé a Chile, debía hacer el segundo semestre de la universidad y en abril me escapé a Bariloche (Argentina).

También se me ocurre nombrar que cuando volví a España, en agosto me fui a Portugal con una de las mejores compañías: mi madre. Estuvimos en O Porto y Lisboa, con un reducido presupuesto y muchas ganas de conocer.

Y finalmente cumplí un sueño en el mes de septiembre, me fui a Marruecos y sola. Mi familia me toma directamente por una chalada y una temeraria, fue maravilloso y espero poder escribir una entrada sobre mi primera aventura por el continente africano. 

  • ¿Cuál será tu próximo destino?

Hay tantos lugares que quiero conocer... pero me gustaría visitar Europa. Realmente ahora conozco más de fuera que de aquí, lo cual es contradictorio. Por ejemplo nunca he estado en el sur de España, sí mi abuelo es cordobés y nunca he estado en Andalucía. Podéis matarme.

Lo primero que quiero conocer cuando tenga algo de dinero, lo mínimo, es Italia. Sueño desde niña con ese país. 

Por otra parte no descarto en un futuro, espero que no muy lejano, hacer un gran viaje desde Colombia hasta México. Sé que lo haré, solo necesito algo de dinero para no morir de hambre en el intento.

domingo, 18 de octubre de 2015

Mi experiencia como au pair en Londres; no todo lo que reluce es oro


Queridos no me he olvidado de vosotros. Estas últimas semanas han sido agotadoras, muchísimo trabajo y sobre todo cambios. He tenido que adaptarme a nuevos horarios y encajado en una familia que desconozco totalmente. Siempre es complicado arrancar, hay muchos baches y obstáculos que superar, pero no me voy a rendir tan fácilmente. Y como bien sabéis, este blog es un espacio en el que cuento mis experiencias por el mundo adelante, sin ningún tipo de filtro o maquillaje. Todavía no sé muy bien cuál fue el verdadero motivo por el que lo abrí, supongo que tengo la esperanza de que mis hazañas, aciertos, errores y aventuras le sirvan de inspiración a terceras personas. Quizás me agrada la idea de poder leer estos relatos dentro de unos años y ver mi evolución, mi progreso y darme cuenta de que realmente intenté hacer de todo en esta vida. O simplemente soy una egocéntrica a la que le gusta escribir sobre sí misma y cree que a alguien le pueden interesar mis pamplinas. Bueno después de esta media reflexión, voy a centrarme. En esta ocasión hablaré de la pequeña temporada que he pasado en Londres, por desgracia marcada por la mala suerte. Sin embargo, de todo se aprende y como se dice por ahí: que me quiten lo bailado.

El 30 de septiembre llegué a Londres y tras tener una pésima suerte: aviones que se retrasan, una maleta rota, no poder comunicarme… llegué a un pueblo a las afueras de Londres: Oxted. Me iban a hospedar una familia británica de origen nigeriano. Estaba muy ilusionada, ganaría 100 libras a la semana, tenían experiencia previa con otras au pairs, me habían caído bien por Skype y jamás pensé que tendría tantos problemas. No todo lo que reluce es oro, el padre me fue a buscar a una estación al sur de Londres. La verdad es que ir al aeropuerto no costaba tanto trabajo y me hubiese hecho un favor, pero es lo que había. 

Host family


Cuando subimos en el coche, previa equivocación mía porque en este país conducen al revés, el padre empezó a hablarme un poco de todo. Su pronunciación me resultaba muy complicada y le pedí que me repitiese una pregunta que me había hecho. Puso un mal gesto y me dijo que creía que sabía inglés, entonces me preguntó si sabía francés (Ni papa) y se resignó diciendo que daba igual. Solo le había pedido que hablase más despacio. Empezábamos bien (ironía).

Llegamos a la casa y desde luego no era como me habían dicho por Skype: no tenía piscina, una gran sala para ver películas, un baño privado para mí o una gran habitación. La madre estaba en la puerta y me saludó con un abrazo, uno de los niños andaba descalzo de un lado para otro sin hacer caso a ningún adulto. Era muy tarde, las 10 de la noche en Inglaterra es hora de estar más que dormido. Temí que ese niño, Michael, fuese demasiado rebelde para mí a sus 3 años. Me llevaron a mi habitación, dos metros cuadrados, no tenía sitio ni para colocar mi maleta. Había tres grandes fotografías del matrimonio y un par de estantes para colocar mi ropa. No pedía lujos, pero llevé un disgusto al enterarme de la realidad que me esperaba. Pero las sorpresas no cesaron, los otros dos hijos: Angelica de 5 años y Manny de 1 estaban durmiendo en la cama de sus padres. Stella, la madre, los echó de malas maneras y los llevó a su cuarto al igual que a Michael. Yo no sabía donde estaban las otras habitación, no se me ocurrió pensar que Angelica y Michael iban a dormir en la misma cama y el bebé en medio de los padres. Me parecía el colmo, la gente para qué tiene hijos si no tiene los medios necesarios para criarlos. No tiene ningún sentido y para qué buscan una au pair si van a tener apelotonados a los niños. No tenía a donde ir y pensé que en el fondo a mí eso no me afectaba, no era mi problema. Pero todo era muy raro, no se puede negar.

Estaba hambrienta, nadie me ofreció la cena así que pregunté. Me dijeron que fuese a la cocina, Stella me sirvió la comida: Arroz con un sabor picante, pollo y unas verduras. Era un plato típico de Nigeria, no sé qué comí pero estaba rico. El marido, Enmanuel, también cenó conmigo. La mesa cojeaba y estaba sucia, no  me sirvieron ni agua. Yo ya estaba comiendo tranquilamente cuando mi padre de acogida protestó de malas maneras, decía que su comida estaba fría y Stella servicialmente volvió a meterla en el microondas. No me gustó nada de lo que estaba viendo. Dije que quería dormir, estaba agotada y debía despertar a las siete de la mañana.

Comenzó otro día, a las seis y media de la mañana porque Manny me despertó con sus llantos. Pregunté si podría ducharme y Stella me miró mal y me preguntó para qué si ella me veía limpia… le dije que había sudado en el viaje y no me sentía cómoda, hizo un gesto y me señaló el baño. El agua estaba media fría, pregunté al respecto y murmuró algo que no comprendí. Achanté, no podía irme sin haber conseguido otra familia. Aquello era mejor que la calle. Le eché ovarios y me metí en la ducha, tiritando pero aguantando para poder estar presentable. Salí rápidamente y me vestí, eran las siete de la mañana y despertamos a los niños. Stella usó una forma para nada sutil, les gritó y dio palmadas. Pensé: ´´Maldigo mi suerte, cientos de familias y encontré a los más raros´´. 


Manny

La rutina era la siguiente: Bañar a los tres niños, peinarlos, vestirlos, darles el desayuno, llevarlos al colegio, quedar con el bebé e ir a buscar a Michael a las 12:15 y a Angelica a las 15:00. Ahí finalizaba mi jornada según lo que habíamos establecido por Skype, no acabaría hasta las 18:30 (O cuando volviese la madre, ya me explicaréis qué significa eso). Doce horas al día, eso no es ser au pair eso se llama explotación. Definitivamente iba a aguantar por el dinero y cuando tuviese algo mejor me largaría de ahí. Aquella casa era un desastre, pretendía que ordenase todo y limpiase cuando no sabía ni por dónde empezar. El bebé ni siquiera tenía armario, su ropa estaba guardada de mala manera en una vieja maleta. Soy socióloga y aseguro que esa familia era un caso para Servicios Sociales. A las 9 los niños tenían que estar en el colegio, terminaron el desayuno y nos fuimos. La madre no me dejó comer en ese momento, el menú eran simples cereales con leche y la misma porción para el de uno que la de cinco. No tenía sentido.

La escuela estaba cerca, a solo diez minutos caminando. Michael iba a su bola, no hacía caso a los gritos de la madre. Lo agarré y le expliqué que no podía caminar solo, que había muchos coches y que por favor me diese la mano. No me soltó en todo el camino, los niños no son estúpidos sólo hay que hablarles en un lenguaje que te comprendan. Me presentó a las profesoras, Angelica iba a clase Robin Hood y en la puerta había fotos de todos sus compañeros. Creo recordar que eran 15 niños, de diferentes nacionalidades y todos sonreían al entrar, recuerdo que yo en España jamás ponía esa cara cuando iba a pasar 6 horas en lo que yo le llamaba cárcel. Michael no quería quedar allí, todos lo saludaron y lo conocían. Se puso un poco pesado, la madre le dio un pequeño golpe en la cabeza y empezó a reñirle. Yo estaba nerviosa, me agaché a su altura y le dije de broma que era el jefe de aquel lugar, porque todos lo saludaban y necesitaban que él les dijese qué debían hacer. Funcionó, su actitud cambió totalmente y me dio un abrazo. Me sentí muy orgullosa de mí misma. 

Volvimos a la casa, solo quedaba Manny. Estaba muerta de hambre, así que pregunté por el desayuno y asintió con la cabeza Stella. Ella estaba conmigo ese día para mostrarme la rutina y asegurarse de que lo hacía bien. De pronto me dejó sola con el bebé, disculpándose diciendo que debía rezar y descansar. Manny se portaba bien, se entretenía con cualquier cosa y no se despegaba de mí. Estuvo una hora conmigo viendo la televisión. De pronto llegó Stella de mal humor diciendo que no podía ver tanto tiempo la tele. El niño empezó a llorar, lo agarró y dijo que tenía que dormir. Tuve media hora para deshacer mi maleta antes de ir a buscar a Michael, esta vez fui sola al colegio. El niño se puso muy contento cuando me vio en la escuela, recogió su botella de agua y me entregó unos dibujos que había hecho. La profesora me dio un resumen de la semana y las actividades que harían en los próximos días, allí no había libros o largas jornadas. Tampoco pupitres feos o salas de color blanco, era un aula amplia llena de colores y cosas que los niños habían hecho. Me gustó ese modelo educativo que no se basa en el adoctrinamiento o el repetir como papagayos. Inglaterra era otro mundo y dos horas de avión suponían un abismo. España tiene mucho que aprender todavía en materia educativa. 

Para comer Stella me dijo que hiciese un sándwich para Manny y otro para Michael, de nuevo la misma cantidad. Dentro llevaba mermelada, mantequilla y una loncha de jamón york (Especificó que solo una). No sé qué clase de alimentación es esa. Criticó mi forma de untar la mantequilla, cómo lavaba los platos y me exigió que lavase todo lo de la cena. Estaba confundiendo el término au pair con el de empleada doméstica. Pregunté por mi contrato y dijo que ya me escribiría en un papel lo que debía hacer, cero legal. Pregunté qué día de la semana cobraría y me dijo que todo junto el 28 de octubre, en Inglaterra el salario es por semanas. Todo era muy raro y casi seguro que no me iban a pagar, mi suerte estaba resultando ser asquerosa. Hablé con ella de forma educada, exponiendo mis preocupaciones y todas las discrepancias. Se lo tomó a mal.

Obvio decidí cambiarme, después de muchas horas de trabajo y sin recibir nada a cambio como ya me temía. Pero me merecía otra familia, no me servía de nada enfadarme, debía aceptar la situación y buscarme la vida. No podía demostrar legalmente todo lo que había hecho, me mintieron y encontré a unas malas personas. Buscar a una familia para trabajar como au pair es una lotería, puedes tener una gran experiencia o un fracaso. De todo se aprende y al menos me quedo tranquila sabiendo que me hice valer y sin perder las formas, no como ellos.

Hice algunas entrevistas por Skype, me dejaron plantada varias veces, algunos se mostraban muy contentos y después decían que no les interesaba, algunos buscan a una criada… fue difícil pero encontré dos familias adecuadas: una en Boston un pueblo al norte de Inglaterra y otra en Greenhite a 40 minutos en tren de Londres. Me gustaba la primera pero no se aclaraban, así que me quedé con la segunda. Otro error. Esta familia era de origen nigeriano, también, pero llevaban 18 años en Reino Unido. La nacionalidad no define el carácter o la personalidad, solo tuve mala suerte.

Host Family

Tony


De nuevo se me rompió la maleta, una que compré a unos árabes previa espera porque justo llegué a la hora de la oración. No podía ser posible, no podía cargar con 23 kilos. No sé quién me estaba haciendo vudú pero debía de estar muy contento con los resultados. Pero al menos la gente en Londres te ayuda con la maleta, cuando veían que les faltaba una rueda acudían en mi rescate. Estaba muy cansada y llegué a London Bridge donde me cambiaría a la línea de metro de Waterloo, el domingo la muy asquerosa estaba cerrada. No podía dar crédito a lo que veían mis ojos, no era posible tener tanta mala suerte. Aguanté las ganas de maldecir todo, respiré fondo y cargué con mi maleta para tomar otro metro y cambiarme de línea en otra estación. Llegué a Waterloo con mucho esfuerzo, las manos llenas de llagas y casi sin respiración. Me puse a pensar en todos los problemas que me estaba causando aquella maldita cosa: una maleta. Contenía ropa para pasar un año, varios pares de zapatos y algunas cazadoras. En todos este tiempo en Reino Unido solo he utilizado las botas de Decathon y ropa deportiva. No me hacía feliz poseer los otros 15 kilos restantes, eran un lastre. 

Mi maleta sin una rueda

En Waterloo compré mi billete y fui al andén. No encontré mi tren y le pregunté a un trabajador, me explicó que salían de London Bridge no desde ahí… la madre de mi nueva familia, Dammy, me había dicho mal la estación. Estaba agotada pero arrastré como pude mi maleta hasta el metro. No quería volver a pagar el pasaje así que utilicé la técnica universal para salir de estos apuros: hacerse la tonta como si fueses Bambi indefensa en un bosque repleto de maldades. El guardia me abrió la puerta sin pagar nada después de escuchar mi relato. Me equivoqué de andén por culpa del cansancio, retrocedí y llegué de nuevo a London Bridge. Conseguí sentarme en mi tren. Durante el trayecto observé a una familia de cuatro miembros, felices por haber pasado una tarde de domingo en Londres. Vi la apuesta de sol, el cielo se tiñó de tonos rosas y naranjas. Estaba pendiente de las paradas, estaba confusa porque llegamos a una que era Hite Green. Tal vez se había vuelto a equivocar Dammy y debía parar ahí. Me bajé, a nadie se le ocurriría pensar que habría un: Greenhite y Hite Green. Imbécil, perdí el tren y volví a llamar a Dammy y avisar de mi retraso. Llegaba una hora y media tarde, la había avisado ya a las seis pero prefería mantenerla al tanto. Dijo que avisase cuando estuviese en la estación. Esperé 45 minutos al siguiente tren, muerta de frío y comiendo las últimas galletas que poseía. Llegué, llamé y me vino a buscar. 

Cambio de casa


Cené el mismo arroz que en la otra casa, conocía mi nuevo host brother: Tony. Ola, el padre, también estaba. Me duché y me metí en mi cama, en una habitación llena de trastos y la que prometieron ponerme un armario el próximo fin de semana. Otra vez veía cosas raras pero estaba muy cansada como para pensar. Tardé cinco minutos en dormirme, me desperté a la una de la mañana porque el matrimonio discutía en su cuarto y los gritos llegaban hasta el mío. No podía creer que otra vez me tocase una familia extraña, me sentí mal porque no entendía toda la conversación pero hablaban sobre dinero, los cambios que suponía tenerme en su casa y la gran preocupación que tenía la madre por dejar a su pequeño de un año conmigo. Logré volver a dormirme, pero muy preocupada y decepcionada. 

Pasé el día con los abuelos, una larga jornada de 8 a 19:30. Pensé que el pequeño dormiría unas cuantas hora y que al ser pequeño podría tener más libertad que con uno de dos años. A esa edad se entretiene con cualquier cosa, él era un cielo y se portaba genial, lo que no pude soportar eran las inseguridades de la madre. Cuando nació pidió la baja por maternidad, jamás se había despegado de él y tenía ciertos dramas familiares que la hacían una mujer insegura. Básicamente faltó toda la semana al trabajo, su jefe la amenazó con despedirla y ella dijo que no podría dejar sola a su hijo conmigo. Tony no paraba de abrazarme y portase bien, tenía que prepararle la comida, bañarlo, vestirlo y jugar un rato con él. Pero la madre no confiaba en mis capacidades, en definitiva quería a una chica que le limpiase toda la casa, planchase, jugase con el niño, lo cambiase a la velocidad de la luz… una segunda madre o una duplicación de sí misma. Aguanté una semana por el dinero, trabajar 14 horas diarias aseguro que no es plato de gusto para nadie y menos si tienes que soportar la mirada fija de una madre insegura y que tiene una total dependencia de su hijo. No salí a la calle en todo este tiempo, lo pasé fatal y me hizo sentir como una completa inútil. No me parece lógico buscar una au pair si realmente buscas esas características. No la considero una mala persona, solo alguien que desconoce el significado de este empleo y que no mostró ningún interés por enseñarme el idioma, hablarme de su país o charlar conmigo sobre algo que no fuesen órdenes. Vuelvo a decir que esto es la lotería, a veces sale bien y otras mal. Me tocaron dos malos boletos, pero hay miles de soluciones y caminos por tomar.




Este año he decidido estudiar a distancia y compaginarlo con vivir en el extranjero, mejorando mi nivel de inglés u otro idioma. En junio me licenciaré, por lo que necesito tiempo para estudiar y ganar algo de dinero. Ser au pair es una gran experiencia, conocer otro país, un nuevo idioma, hacer amigos internacionales, una jornada laboral de máximo 30 horas a la semana… si una familia no busca eso, recházala. A mí me mintieron y me maquillaron las cosas, mi falta de experiencia previa jugó en mi contra y desde luego la suerte me abandonó por completo en Londres. Pero de todas las experiencias se aprende y las 80 libras que sudor y sangre me costaron conseguir han sido el boleto de avión. No me voy a rendir tan fácilmente y encontraré una buena familia y tendré esa experiencia en el extranjero que tanto anhelo. 

Por el momento he decido regresar a España unas semanas, para buscar con calma otra familia y descartar volver a pasar dos semanas como las anteriores. Ya sé que la teoría de Marx sobre la explotación es verdadera, no necesito volver a vivirla en carnes propias. Tal vez otra chica aguantase y se callase la boca, yo no fregué los platos de la segunda madre y no toleré que me faltase al respeto, le dije que si no reunía las cualidades que buscaba sería mejor que cada uno encontrase su camino. Desde luego no viene a Reino Unido para pasarlo mal o tener ganas de dormir al final de mi jornada laboral. 

He pensado mucho y a mí me educaron para ser fuerte y sobreponerme a los problemas que se me presenten. Fracaso es todo aquello que no se intenta, ver la vida pasar mientras estás en el sofá de tu casa o envidiar lo que hacen otros porque tú no tienes el valor suficiente para hacerlo. No he fracasado, solo he aprendido y he tenido mala suerte. Pero lograré mi meta, claro que sí. 

Por otra parte hay fechas muy significativas, momentos en los que deseas estar con tu familia y dejar todo lo demás en un segundo plano. Eso hice: llegar por sorpresa a mi casa para celebrar todos juntos el cumpleaños de mi abuela. Copio y pego lo que escribí en mi Facebook:

Hay momentos que no se pueden comparar con el dinero. El año pasado estuve viviendo en Chile y me perdí muchas cosas, propias de la vida cotidiana y que jamás pensé que echaría tanto de menos. Pequeños detalles: la forma de hablar (A mí solo me puede llamar Lauriña mi abuela), el olor a comida de casa, los debates políticos de sobremesa o una simple sonrisa. Hoy tuve la suerte de poder comprar un pasaje de avión y presentarme en tu puerta, poniendo fin a los 2.000 kilómetros que nos separaban. He dormido en un aeropuerto, he comido en un Burger King, he arrastrado por medio Londres mi maleta con una única rueda, casi me despelotan en el control de seguridad… Pero aquí estoy, con los míos y con mi segunda madre. ¿Qué clase de sacrificio es este en comparación con todo lo que has hecho por nosotros? 
Gracias por enseñarme a ser independiente, a perseguir mis metas, a no rendirme nunca, a levantar la cabeza cuando todo se tuerce, a no arrepentirme de nada, a tomar las cosas con calma y optimismo, a confiar en la gente, a ser sincera conmigo misma y con los demás, a decir lo que pienso sin importar lo que digan, a aprender de mis errores, a rebelarme contra todo lo que me parezca injusto… Me siento muy afortunada por poder contar con tu apoyo incondicional, independientemente de lo lejos que me vaya o la incertidumbre que impliquen mis planes. 
Provengo de una familia obrera y humilde a la que no le falta afán de superación y determinación. Fuiste la hija de Indalecio, electricista y labrego, y María, ama de casa que trabajaba más horas que un reloj, ambos bastante adelantados a su época y opositores anónimos del régimen. Sin embargo, ocuparse de las vacas no impidió que fueses la primera de la clase aunque finalmente tu sueño de estudiar medicina en la Universidad nunca pudo cumplirse, te tocó vivir una dictadura de casi medio siglo en la que solo se podía hablar gallego bajito y en la lareira. Siempre te he considerado un ejemplo, desde niña observo una de tus fotos de juventud. No tienes muchas, pero ésta es única. Fue una pequeña conquista, dudo que muchas mujeres de tu quinta hayan conducido una Vespa por una aldea de Galicia en 1959. Te dio igual el murmullo de la gente, las críticas y el temido ´´y qué dirán´´; tú solo pensabas que eras capaz de hacer lo mismo que un hombre. Te propusiste sacar el carné de conducir en un tiempo en el que todas decían: ´´Dios mío, cómo voy a hacer eso si ya tengo a mi marido´´.  Compraste un 850 en el que llevabas a tu familia de vacaciones, cuando Vilagarcía era todo un lujo. Estrenaste la ley del divorcio en el rural gallego y sacaste adelante a tus dos hijos. Te afiliaste a un partido político de izquierdas hace décadas cuando todos miraban hacia otro lado. Y jamás has parado de formarte devorando todos los libros que caen sobre tus manos. A ti te parece una tontería, a mí un gran paso y un orgullo. 
Gracias abuela por enseñarme a luchar y por repetirme siempre que con esfuerzo todo se consigue, sin importar tu origen o los obstáculos que haya que superar por el camino. ¡¡Feliz cumpleaños y disfruta tus 74 primaveras con toda tu familia!!



Resumen de las 10 cosas que he aprendido en Reino Unido:

  1. No soy weona y me hago respetar.
  2. Sé más inglés del que pensaba.
  3. Dios bendiga los métodos anticonceptivos porque no pienso ser madre antes de los 40 años.
  4. Tengo más paciencia de lo que creía.
  5. Marx tenía razón y la explotación es una m*
  6. Todas las familias tienen sus peculiaridades y la convivencia es muy complicada
  7. Mi familia me apoya en todo lo que decida
  8. Se me dan bien los niños, tengo empatía.
  9. Soy totalmente independiente y puedo adaptarme a todo tipo de situaciones.
  10. De todo se aprende, lo comido por lo servido y que me quiten lo bailado.